23 abril 2017

Entre tambores y sonajas

Este fin de semana asistí a un taller impartido por la Escuela de Espiritualidad Natural llamado Descubre el Chamanismo, conecta con tu naturaleza sagrada. Me llevé tantas cosas buenas de esta experiencia que me gustaría compartir una pequeña reseña con vosotros.

El taller comenzó con una pequeña charla acerca de qué es el Chamanismo y los puntos centrales de su cosmovisión, todo explicado desde un punto de vista muy abierto y comprensible dado que era un taller introductorio. 

Plantear las cosas desde esta perspectiva incita a la gente a aceptarlas sin prejuicios y así fue: en las caras de la veintena de personas que asistíamos se podían ver miradas de entendimiento que auguraban el despertar de lo que estaba a punto de suceder.

A esta primera parte le sucedieron las invocaciones a los diferentes puntos cardinales y sus energías, así como un par de ejercicios especialmente conmovedores que hicieron aflorar las emociones de muchos de los asistentes. Reconocer en voz ante un grupo de desconocidos aquello que necesitas en tu vida es algo difícil de hacer, pero inmediatamente libera las energías de la tribu que esa mañana se había formado ahí y todos empezamos a conectar entre nosotros. Esto se potenció aún más cuando en el siguiente ejercicio cada uno de nosotros recibimos, sin esperarlo, justo lo que necesitábamos de la persona que teníamos sentada al lado: sentimientos, habilidades, fortalezas y saberes que empezaron a impregnar el aire, trayendo la sanación a los integrantes del círculo.

Después vinieron una serie de meditaciones y ejercicios de poder destinados a encontrar las respuestas a las preguntas que cada asistente se planteaba internamente. Fue muy curioso cuando todos nos arropamos en nuestras mantas y apagamos las luces para meditar. La tenue luz que se filtraba desde el exterior y el humo del sahumerio elevándose en el aire formaron la combinación perfecta para da un ambiente mágico, que mejoró más aún con los comentarios de algunos asistentes, que desembocaron en una carcajada general. Se dice que la risa libera energía, y este taller fue una clara prueba de ello.

Tras un breve descanso, hicimos una rueda de animales de poder, en la cual cada persona recibió la sabiduría de un animal. Muchos sonreían cuando recibían las palabras que contenían la medicina del animal, mientras que a otros les afloraban las lágrimas de la emoción. En cualquier caso, todos estábamos de acuerdo en que nos había llegado el animal correcto en el momento adecuado.

Finalmente, tuvo lugar la parte más dinámica y tribal del taller. Colocados en torno al altar muy juntos unos de otros, hicimos un círculo de tambores y sonajas. Fue increíble notar cómo la energía se entretejía en torno a nosotros mientras unos tocaban los instrumentos y otros elevaban sus voces para cantar. Ahí se sentía la tribu unida, con todos sus miembros en un mismo objetivo dando lo mejor de sí mismos, latiendo a la vez. 

Para terminar, hicimos una danza chamánica cantando en el idioma de los nativos y con coreografía incluida. Este último ejercicio trajo consigo grandes carcajadas al ritmo de los movimientos, lo pasé tan bien que no quería parar de bailar. Terminamos con un aplauso general, que inesperadamente transformó el suelo en un tambor: en un instante dado, pasamos de estar aplaudiendo a estar tirados en el suelo aporreándolo para hacer el mayor ruido posible entre risas y gritos. ¿Acaso hay mejor forma de conectar con la Tierra que sentir su lado más salvaje?

Llevo varios años siguiendo la senda del chamanismo como parte de mi camino espiritual. He realizado varios cursos, he leído bastantes libros al respecto y pongo mis conocimientos en práctica de forma habitual, pero creo que las vivencias de este taller tendrán un lugar muy especial dentro de mi corazón. Descubrí que es posible conectar y empatizar con gente que no conoces de nada, que se puede reír y llorar ante los demás sin que te juzguen, que hasta los sentimientos pueden compartirse para ayudar a los demás y, por qué no, que cantar en idioma nativo puede ser un acto tan solemne como desternillante.

Gracias a la Escuela de Espiritualidad Natural por este taller, a Wanda Basso por dirigirlo de forma impecable haciendo que cada momento fuese mágico, al equipo del Gimnasio Valdemoro por estar tan atentos en todo momento y amenizar más aún la experiencia y al Gran Espíritu por cruzar este taller en mi camino.

Nuhmen Delos.

Entrada dedicada a Cova, quien me demostró que los límites de la risa pueden ser sobrepasados con creces cuando menos te lo esperas. Que este encuentro sea el primero de muchos.

2 comentarios:

  1. Me ha emocionado mucho este artículo. En nombre de la Escuela y todo el equipo te agradecemos infinitamente tus palabras y nos hace felices que hayas podido quedarte con energías tan sanadoras. Te mandamos un abrazo enorme, desde Argentina (Flavia Carrión, directora de la Escuela de Espiritualidad Natural)

    ResponderEliminar
  2. Según iba leyendo se me iba poniendo la carne de gallina rematando en una tímida lágrima saliendo por el ojillo a causa de la emoción. Solo puedo decir GRACIAS, gracias por tu presencia en el círculo y ten por seguro que este es el primer encuentro de muchos y de muchas risas más. Con cariño, Cova

    ResponderEliminar